sabanas

Despierto nerviosa

Me despierto nerviosa y empapada en sudor. Tengo la sensación de que estaba soñando, pero no recuerdo nada concreto. Intento forzar una imagen pero no deja de ser una sensación vaga y confusa. Trato de dormir.

Apenas hay diferencia entre tener los ojos abiertos o cerrados, no entra ni gota de luz por la ventana. Aun así, casi puedo imaginar todo. Echo un vistazo general a la oscuridad, divertida. Las paredes, la cortina, mi escritorio con los cajones desastrosamente ordenados y en los cuales siempre encuentro lo que necesito. La pequeña libreta que hace las veces de diario, escondida. Mi minúsculo armario con la ropa amontonada. La ropa de ayer tirada en el respaldo de la silla, libre de la tiranía de mi cuerpo.

¿De dónde debe salir este sentimiento de incomodidad? No percibo ningún movimiento en el aire y eso me inquieta en vez de relajarme, ¿por qué? No se me ocurre nada más confortable que la intimidad y soledad de mi habitación. Así, con esta oscuridad tan absoluta. La única forma de mejorarlo sería ponerme algo de música y escucharla con los auriculares. Pero me parece demasiado trabajo ir a buscarlo.

No tengo ni idea de qué hora debe ser. Siento los párpados pesados, pero, al mismo tiempo, mi cerebro no para de funcionar. Decido cerrar los ojos para que descansen, se lo merecen.

Inconscientemente no dejo de hurgar en mi memoria, escarbando sin ton ni son en distintos lugares, como un perro que no encuentra el hueso que escondió el día anterior. Por un momento tengo la impresión de que voy a dar con ello, pero nunca consigo asir nada. Lo que sea huye de entre mis dedos apenas lo rozo.

Pero no dejo de preguntarme dónde ha nacido ese sudor. Todavía arrebujada en las mantas el frío tacto del pijama me envuelve, no consigo entender por qué, pero lo hace con una sensación cálida. Algo similar a la sonrisa satisfecha de mi madre.

De pronto lo noto, ya está.

Voy a echar mano del despertador de la mesilla a sabiendas de que no lo encontraré. ¿Cómo iba a estar ahí? Esta no es la habitación donde pasé mi juventud. Descubrir la respiración casi inaudible a mi lado me ha devuelto a la realidad.

Abro los ojos. Sigue sin haber ninguna diferencia.


Si queréis leer más textos como este, consultad la sección Taller.

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